Vida nueva
LA ALEGRIA DE VIVIR
Por OMAR CERVANTES RODRIGUEZ
Esta semana recibí una de esas preguntas que te dejan girando y reflexionando sobre lo que verdaderamente vale la pena compartir: “amigo, ¿cómo le hiciste para iniciar una vida nueva?”.
Al escuchar la pregunta me remonté a tantas veces que he tenido que iniciar de ceros después de alguna caída o pérdida, desde mi rehabilitación allá por febrero de 1998, los cambios de trabajo, los divorcios, las mudanzas de ciudades y tantos movimientos más en mi haber, al igual que la experiencia que he tenido en acompañar a adictos y a sus familias que son caso de éxito y grandes testimoniales de vida y de reconstruirse.
Lo primero que hay que hacer, respondí, es admitir que algo está sucediendo, que lo que eras o tenías ya no está más y que es momento de iniciar una nueva historia.
Esto nos lleva a vivir el duelo en todas sus etapas, desde la negación y el enojo, pasando por la tristeza, la negociación interna, la aceptación y, el perdón; sin saltarse ninguna de ellas y sin minimizar lo que se está viviendo, aunque tampoco instalándose en una victimización permanente que nos estanque en ello.
Reconocer lo que nos pasa y si es necesario pedir ayuda para salir lo más pronto posible es, sin duda, de las mejores sugerencias que puedo dar, así como aferrarse a la fe, soltar los apegos y confiar que todo obra para bien.
Practicar la fe y la confianza, con la certeza de que todo pasará y nos traerá nuevos caminos, sabiendo que la incertidumbre, aunque difícil de entender, nos lleva a puerto seguro, si hacemos lo que nos corresponde y dejamos que el resto suceda como deba.
En estos dos años que llevamos de pandemia, en los que hemos visto la muerte como gran tema y hemos visto gente partir, somos afortunados de estar vivos, algunos después de haber salido victoriosos en la lucha contra el virus, por lo que muchos de nosotros posiblemente, en algún momento nos hayamos preguntado, ¿qué lección debemos aprender y cómo sería nuestra vida si volviéramos a nacer?
Ayuda mucho practicar el desapego, saber que nada es eterno, volver a nacer o renacer para ser una mejor versión, agradeciendo lo que fue y lo que no fue, para poder rediseñarnos.
En nuestro caso, ello implica modificar hábitos, buscar el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, practicando algún tipo de actividad corporal, mejorando nuestra forma de alimentarnos física, mental y espiritualmente, para poder ver la vida con una nueva consciencia, a veces muy diferente de lo que un día fuimos.
Soltar el miedo a movernos y encontrar nuevos motivos para seguir evolucionando, dejando el papel de víctima y sabiendo que el único que debo cambiar soy yo, haciéndome responsable, tomando las riendas de mi vida y confiando en que todo se acomodará como deba ser.
Suena difícil pero solo basta un primer paso para iniciar y mucha paciencia para llegar al nuevo destino.
ocr@laalegriadevivirsinadicciones.com
Fuente: MILENIO DIARIO PUEBLA

Contáctanos