¡Qué manera de beber!

LA ALEGRÍA DE VIVIR

Por OMAR CERVANTES RODRIGUEZ

Últimamente, por diversos motivos, he estado asistiendo a eventos donde se reúnen decenas de jóvenes, cuyas actitudes me gusta observar y analizar a la luz de nuestro contexto actual.

Además de tratar de entender las diferencias de los nacidos entre 1992 y 2002, con quienes crecimos al final de los 60’s y los 70’s, intento entender a las y los jóvenes en su forma de comportarse públicamente y su forma como creo que perciben el mundo.

Cuando yo vivía entre los 20 y los 30’s solíamos tener entre los amigos de la fiesta una frase que expresábamos al día siguiente del aquelarre y que hoy me viene a la mente cuando veo a jóvenes mujeres y hombres en su diversión: ¡qué manera de beber!

Lamentablemente a esa frase ahora tenemos que agregar: ¡qué manera de hablar! Y en algunos casos, ¡qué manera de consumir drogas! 

Que los jóvenes varones hablen con palabras altisonantes, incluso soeces, sin importarles que haya adultos y señoras a su alrededor, parece ya no extrañar a nadie y menos, si traen “unas copas encima”. 

Pero que sean jóvenes damas las que lo hagan suena disruptivo, como aparentemente disruptiva es su generación. 

Sin ser alguien que me asombre y además, viniendo de una cultura donde el albur y la grosería es cosa normal, sigue causándome extrañeza escuchar a estas mozas hablar como si hubieran sido educadas en la bragueta de un albañil, cómo se decía en épocas pasadas.

Verles, al igual que a sus jóvenes acompañantes, con la mirada perdida, producto de exceso de alcohol y seguramente de ingerir o fumar alguna otra droga, tan normal en las fiestas actuales, hace que el cuadro sea todavía más preocupante. 

Nadie quiere ser aguafiestas, ni tampoco estamos en contra de la fiesta o de que los jóvenes se diviertan como lo que son y experimenten para conocer al mundo al que se enfrentarán y que eventualmente dirigirán.

Lo que es preocupante a todas luces es el exceso y la falta de límites, además de ver qué en los días actuales hombres y mujeres hablan igual, beben igual y se drogan igual, perdiendo por igual en ambos casos sin importar género, edad o condición social. 

Si en “nuestras épocas” (hablo como alguien en los  middle fifties) el joven “mala copa” o el “payasito” solía dar mucho de que hablar, ver hoy esas escenas materializadas en una mujer, sin que aparentemente le extrañe a nadie, es quizás un reflejo de la descomposición social que hemos ocasionado en cuatro o cinco décadas y que a todos debe ponernos a reflexionar de qué estamos haciendo mal.

Insisto, no se trata de prohibir o mal juzgar, sino de reflexionar, corregir lo que debamos y prevenir que como sociedad sigamos deteriorándonos.

Valga mi reflexión, no para criticar la fiesta de los jóvenes en la actualidad, ni para impedir que sean jóvenes, sino para prevenir que crezcan las adicciones, el alcoholismo y sus consecuencias en todos los sentidos. 

ocr@laalegriadevivirsinadicciones.com

Fuente: MILENIO

2 comentarios en «¡QUÉ MANERA DE BEBER!»

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