Cuaresma

LA ALEGRIA DE VIVIR

Por OMAR CERVANTES RODRIGUEZ

Para algunas religiones, sobre todo las seguidoras de Cristo, ayer, con el miércoles de ceniza, dio inicio la temporada de cuaresma que es también adoptada por usos y costumbres en la población general aprovechando este ciclo para realizar sacrificios y trabajar en un crecimiento personal.

Y como en materia de adicciones muchas veces se buscan fechas simbólicas para “comenzar a cambiar”, ésta es una muy oportuna para iniciar  un trabajo personal de fondo.

Más allá del aspecto religioso, se trata de un periodo de “purificación” e “iluminación” interna que incluye trabajar el autocontrol, el dominio propio y la abstinencia de algo como sacrificio y ofrenda para el crecimiento personal.

En lo personal, en el trabajo en el consultorio, no solo en esta temporada en que se realizan estas prácticas, sino durante todo el año, sobre todo para los que están en negación o duda de haber desarrollado la enfermedad, suelo sugerir un periodo de abstinencia de 6 a 10 semanas ya que es un tiempo de evaluación en el que en paralelo se pueden avanzar temas emocionales y resistencias de otro tipo en el paciente.

En el caso de la cuaresma tiene evidentes simbolismos bíblicos como los 40 días del diluvio, los 40 días de la marcha del pueblo judío por el desierto y los 40 días de ayuno y desierto de Jesús antes de iniciar su vida pública, por lo cual quizás sin conocer el significado numerológico, se ha adoptado este periodo para realizar cambios personales de fondo. 

En el caso del tratamiento de adicciones, algunas clínicas basan su modelo de recuperación en un proceso de cinco a seis semanas justamente, es decir de 35 a 42 días por lo que existen afirmaciones de que es tiempo suficiente para hacer que el adicto y su familia acepten la enfermedad, hagan consciencia de ella, tengan las bases para poder lidiar con la misma y estén listos para comenzar una transformación de mayores dimensiones. 

Alguna vez solo por curiosidad cuando estudiante de la especialidad en adicciones pregunté por qué algunas clínicas usarían el modelo de cuatro a cinco semanas y me encontré una respuesta poco científica pero muy pragmática.

El modelo de 28 días, me comentaron, es uno que se adoptó por cuestiones de seguros de gastos médicos en los Estados Unidos, que es el tiempo de internamiento para el cual las compañías pagan las pólizas por lo cual se trabaja con esta proyección que en algunos casos se extendía hasta 35 días. 

Ya en el tema terapéutico, cuando me tocó hacer mis prácticas profesionales y posteriormente cuando laboré formalmente en clínica, con modelos de 35 días, pude conocer y comprobar que en esas cinco semanas apenas se alcanzan a romper las resistencias, se doblegan los mecanismos de defensa y se hace consciencia de la enfermedad, con lo que se dan las herramientas básicas para salir al mundo exterior a enfrentar la adicción.

Posterior a ese proceso viene lo que llamamos prevención de recaídas que suele ser un trabajo permanente de al menos un año. 

Así que por religión o convicción, será bueno considerar este tiempo de cuaresma para seguir creciendo. 

 ocr@laalegriadevivirsinadicciones.com

Fuente: MILENIO DIARIO PUEBLA

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