¿Adicción a las redes sociales?
LA ALEGRIA DE VIVIR
Por OMAR CERVANTES RODRIGUEZ
En más de una ocasión nos han preguntado si las redes sociales causan adicción, pregunta que al parecer quedó respondida de facto el lunes pasado con la caída de Facebook, Whatsapp e Instagram, que por varias horas sacó de sus casillas a más de uno.
En términos clínicos aún no existe evidencia científica que pueda clasificarse como adicción a las redes sociales, aunque es un hecho que millones de personas han desarrollado al menos una dependencia psicológica y habitual a estas plataformas digitales.
De hecho, la dependencia en general a la internet es tan alta que, si entramos a una locación sin wifi o alguna conexión, parecería que estamos desconectados del mundo, con todo lo que ello implica a nivel de productividad, negocios, información, noticias, entretenimiento y socialización.
Es cierto que hubo pérdidas millonarias a raíz del #facebookdown, como es real que muchas personas, organizaciones e instituciones dejaron de hacer varias de las actividades que cotidianamente realizan e incluso estuvieron prácticamente incomunicadas, lo cual nos hace reflexionar sobre esta dependencia que en los hechos se tiene a las redes sociales y a la internet.
Cito una reflexión que me gustó mucho de la comunicadora Magda González que escribió ese día más tarde: “Yo por lo pronto me comprometí a dos cosas. Volver a las formas y medios tradicionales de comunicación, que son más humanos y entrañables. Utilizar las redes sociales, ubicando en ellas solo mensajes que considere puedan ser de utilidad para los demás. Los usuarios de las diferentes plataformas somos corresponsables de hacer buen uso de ellas, con respeto y objetivos claros y que aporten y generen acciones positivas”.
Además de las reflexiones que a muchos nos trajo consigo este evento, sobre todo admitiendo la pérdida de la comunicación humana en su forma directa, la realidad es que hubo muchas personas con ansiedad, irritabilidad, desesperación y angustia, los cuales en términos de adicciones podrían ser valorados como síntomas de un síndrome de abstención, que es uno de los indicadores de la enfermedad.
Evidentemente la tecnología en todas sus expresiones, la internet y las redes sociales tienen muchos factores positivos para su uso en el mundo globalizado en el que vivimos, por lo que debemos valorarlas, a la vez que profundicemos en la reflexión de preguntarnos, ¿estamos usándolas o ellas nos están usando a nosotros? ¿quién controla a quien?
Parecería que debemos volver al humanismo y tener un “backup” en la comunicación directa y personal, como la utilización del teléfono convencional, el diálogo presencial y frente a frente, sin demérito de la tecnología, sino como hábitos de vida que hemos ido perdiendo ante la globalización y digitalización de las relaciones.
¿Qué pasaría si algún día el planeta entero pierde la internet? ¿Qué pasaría si de pronto hubiera una caída total y general de todas las redes sociales y aplicaciones de mensajería? ¿Qué uso le estamos dando a estas plataformas? Son preguntas interesantes que debemos plantearnos al volver a las bases que nos hacen humanos y no máquinas.
ocr@laalegriadevivirsinadicciones.com
Fuente: MILENIO DIARIO PUEBLA

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