Vive y deja vivir

LA ALEGRIA DE VIVIR

Por OMAR CERVANTES RODRIGUEZ

MILENIO/Puebla

Uno de los axiomas de los grupos de 12 pasos es el de “vive y deja vivir”, al menos yo lo conocí ahí y desconozco si es de alguien más la autoría de la frase que hoy en día veo en redes sociales a menudo y que me hacen reflexionar sobre lo profundo de la misma.

Vivir y dejar vivir, en el argot de los grupos de adicciones, significa como dicen ellos, echarle humildad, no intervenir en controversias, bajarle al ego y dejar de querer tener siempre la razón. Cualquiera pensaría que estos son valores elementales de convivencia humana respetuosa, incluyente y tolerante, aunque en las organizaciones de grupos anónimos la colocan como una máxima que pueda garantizar la armonía y el bien común, toda vez que la experiencia es que, a pesar de no tener reglas, ni imposiciones, ya que todo es sugerido, la lucha de poder entre enfermos emocionales, como se autodenominan, obliga a que tengan este tipo de preceptos para su correcto funcionamiento.

En efecto, el pensamiento adicto, aunque no puede generalizarse, ha sido forjado de alguna carencia emocional o de alguna herida que no ha sanado, por lo que en sus mecanismos de defensa se encuentran, disfrazados de falsa humildad o de victimez, la necesidad de aprobación de los demás, el miedo a ser descalificado, la obsesión por el control y, una visión de sí mismos que desea ubicarse por encima de los demás.

Cuando leo y releo estas definiciones extraídas de los grupos de adictos, me percato de la sabiduría de la que están revestidos estos conceptos que bien pueden adoptarse como filosofía de vida en otros episodios de la condición humana contemporánea.

Si todos los seremos humanos nos dedicáramos a vivir nuestra vida y a dejar vivir la de los demás, sin intromisiones, sin imposiciones, sin invasiones y teniendo como valor supremo el respeto a los derechos del prójimo y el bien común, me parece que simplemente tendríamos un mundo mejor al que estamos hoy viendo lleno de polarizaciones, luchas de todo tipo y un deseo de algunos por dominar a otros.

Como decía mi abuelo en paz descanse, ¿para qué dar tantos brincos estando el piso tan parejo?

ocr@laalegriadevivirsinadicciones.com

Fuente: MILENIO DIARIO PUEBLA

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